viernes, 25 de mayo de 2012

Hola, me llamo egoísmo.


Me llamo María Teresa, tengo 18 años recién cumplidos, vivo en un pequeño pueblo de la provincia de Alicante, llamado Albatera, y el año que viene emprendo el camino hacia mi futuro: dejo mi casa para marcharme a la capital y cursar en la Universidad Complutense de Madrid la carrera de Periodismo.

Cada día que pasa, leo en las noticias algo parecido a esto: <<El fin del periodismo está cerca>> o <<Las profesiones que recogen mayor número de parados son del ámbito informativo>>. Muchas son las personas que me han aconsejado un futuro distinto, que ellos consideran mejor y que yo no pongo en duda que lo sea, porque vivir hoy del periodismo es algo sumamente laborioso. Sin embargo, tengo dos cosas a mi favor: ganas de cambiar el mundo y fuerzas para hacerlo.
Demasiadas veces he necesitado consultar en distintas fuentes una misma noticia para decidir cuál es la que se acerca a la realidad, ¿Les parece esto normal? En sus orígenes el trabajo de un buen periodista consistía en informar, con la verdad por delante y a pesar de conseguir, todo sea dicho, unos cuantos enemigos. Ahora lo importante es fundir tus noticias con una pizca de lo que los ciudadanos quieren leer y con otra de lo que los ciudadanos “deben” creer.

Combinemos tres factores: morbo, dinero y política. ¡Premio! Acabas de conseguir una noticia que será publicada allá donde desees. Pues yo lo siento, pero no estoy dispuesta.

El periodismo se encuentra sumido en esta profunda crisis debido al afán de lucrarse antes que informar con la verdad, que ya no es el objetivo de un periodista, al menos no de uno que realmente quiera serlo.

Permítanme ponerle a esto un nombre: “Egoísmo”, es decir, el famoso yo, mi, me, conmigo. Todos buscamos algo con lo que beneficiarnos, desde un buen puesto de trabajo con su correspondiente salario hasta querer ser uno mismo la noticia en sí, porque todos queremos ser el centro de atención, sobresalir sobre los demás, decir <<aquí estoy yo y no me importa dónde estés tú>>. ¿Realmente creen que podemos funcionar así? De hecho, podemos extrapolar el nombre con el que he decidido bautizar este problema del ámbito informativo, a cualquier campo profesional que encontremos en crisis. En el origen de todos los problemas de este siglo reina el mismo protagonista, el egoísmo.

Hola, me llamo María Teresa, tengo 18 años recién cumplidos y quiero ser periodista para poder decir la verdad, para que lo que los ciudadanos se merecen saber y lo que yo les quiero ofrecer sea lo mismo.

lunes, 21 de mayo de 2012

Lo tuyo es puro teatro.

-Tócala otra vez, Sam-

Este Domingo decidí comprar el periódico 'Información' y para gran y grata sorpresa mía encuentro un artículo de Amadeu Fabregat que nos cuenta que hablar en positivo acerca de cualquier asunto está camino de convertirse en algo extravagante y que afirmar que algo va bien es casi un escándalo social. Sin embargo, se atreve a proclamar que algo va viento en popa, enuncia que los teatros de Madrid están a reventar. 

No pueden imaginar cuánta felicidad me invadió al acabar de leer la noticia. A pesar de tener a penas la mayoría de edad me considero una fanática de las artes escénicas, es más, desde que tengo uso de razón me recuerdo encima de un escenario interpretando a la mala de la obra. Adoro el teatro en todas sus dimensiones, me encanta fingir ser quién no soy delante de un público y pocas cosas me hacen disfrutar tanto como sentarme en una butaca mientras observo una historia en directo y en riguroso 3D.

A diferencia de nuestro cine, opino que el teatro español es de una magnífica calidad y que muchos de la inmensa lista de actores y actrices que forman nuestro reparto son dignos de ser envidiados a nivel mundial. Saber que las masas acuden a disfrutar de los grandes artistas del país para evadirse y olvidarse durante unos minutos de lo que nos rodea es algo que alegra el día a cualquiera. 

Una obra de teatro es continuo movimiento en el mismo tiempo y en el mismo espacio en el que lo estás viendo, ninguna sesión es igual a la siguiente, todas tienen su ápice de originalidad, como ya habrán oído antes es por 'cosas del directo'. Nunca sabes qué va a pasar y hasta que el telón no se baja y el elenco comienza a saludar no respiras tranquilo, en el momento de los aplausos, sueltas un largo suspiro de alivio porque ya nada puede salir mal (por lo menos, es lo que a mi me pasa). 

Para finalizar, únicamente apuntar que me siento extremadamente orgullosa tanto de que nuestra sociedad inunde sus pulmones con el que yo considero el mejor de los artes como de nuestros artistas (no se me ocurre un calificativo mejor) que son capaces de ofrecérnoslo. Dicho sea sin intención de ofender a nadie, algo va bien, y no saben cuánto me alegro de confirmarles de que sea el teatro. 

jueves, 17 de mayo de 2012

Optimismo, ¿Dónde te has metido?

Sonríe.

Soy una de esas locas que piensa que ante la adversidad la mejor arma es una sonrisa, una sonrisa sincera. Tal vez, si todos sonriéramos un poco más, si viviéramos tratando de buscar la pequeña lucecita de optimismo que siempre está encendida al final del túnel en lugar de llorar porque nos encontramos sumidos en la peor de las tinieblas, la vida sería más amena, más llevadera, ''más mejor''.

Insuflémonos una bocanada de aliento, pensemos en que se puede salir y salgamos de la manera más elegante posible. No nos dediquemos a quejarnos, a vivir de protestas, a pensar que no se puede y luchemos por un mañana mejor, por un buen futuro, por un buen futuro juntos.

Todos estamos cansados de leer que España va mal, que no hay trabajo y que no sé cuántas personas han muerto en un accidente de tráfico. No nos olvidemos de esos titulares, pero tratemos de imaginar la cara oculta de la luna, el otro lado de la moneda, bañemos de optimismo nuestra rutina. Pensemos que cada día que amanecemos no es un día nuevo, es EL día, el día de ser feliz, el día de atreverse a serlo. Pongamos una banda sonora alegre, de esas que hacen que creas que vives en una película y así, será más bonita la película de tu vida, te lo aseguro.

Un estudio realizado por Jo Anne Bachorowski y su colega Michael J. Owren afirma que la sonrisa nació de la necesidad de mostrar tu agradecimiento con otras personas, de mostrar tu agradecimiento con el mundo sin la necesidad de utilizar el lenguaje hablado. Mostremos que es cierto, que estamos agradecidos por haber despertado esta mañana, contagiemos alegría a diestro y siniestro, todo se pega, sobretodo las cosas buenas (por mucho que las malas lenguas opinen lo contrario), aunque estemos rotos por dentro tratemos de mostrar que somos felices, tal vez así, consigamos convenciéndonos de que realmente lo somos, de que podemos serlo.

Convoco a todo ser humano a cargar sus bolsillos de sonrisas a punto de caramelo para inundar este caos de algo que merezca la pena. Os convoco a ser felices, a vivir la vida y a sonreír, más ahora, que el verano está a la vuelta de la esquina y, ya sabes, tu sonrisa con el sol hacen la pareja perfecta. 

Pd: SONRÍE.

sábado, 12 de mayo de 2012

¿Amor? ¿Qué es eso?

-Casa Blanca-


¿Qué fue de aquellos paseos a la luz de la luna? ¿A qué buzón han ido a parar las cartas de los enamorados? Las promesas de amor eterno, ¿Están dormidas? El verdadero amor, el que movía montañas, ¿Sigue vivo?

Cada día que pasa, precisaré un poco más, cada fin de semana que pasa me convenzo un poco más de que aquello en lo que creían algunos locos llamado 'amor' está en peligro de extinción. La Real Academia de la Lengua Española lo define así: 'Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.'

Me parece una muy buena definición de amor, unión con otra persona causada por tu propia insuficiencia. No estamos hechos para vivir solos, necesitamos amor, ya sea de una familia, de amigos o de tu pareja, antiguamente este último se conocía como 'tu amor verdadero'. ¿Amor verdadero? Poco a poco estamos acabando con esas increíbles historias que eran dignas de ser contadas generación tras generación, están desapareciendo los Romeos y las Julietas, pocos paseos para recordar son dignos de ser recordados, los besos bajo el muérdago dejan de ser besos infinitos.

Día a día emancipamos un poco más esta palabra tan bella que pocos afortunados conocen realmente. Antaño para conseguir el beso de una amada necesitabas probar tus sentimientos con flores, bombones y alguna que otra declaración pública y, si ella te decía que no, te hundías en el fondo del abismo, escribías canciones y poemas que te sumían en la peor de las tristezas y después le tirabas calabazas la noche del 31 de Octubre en su fachada. Ahora no, ahora para conseguir el beso de la chica más bella del lugar, con un poco de música, alcohol en vena y una cara bonita ya la tienes en el bote y si alguna chica te dice que no, no hay problema, ni canciones tristes ni calabazas, vamos a por otra.

Nos gusta llamar a esa infinidad de actos sin sentidos 'diversión', pero, ¿Realmente así es como nos gusta divertirnos? ¿Besando a diestro y siniestro a todos los chicos y chicas de la ciudad? Sinceramente, no lo creo.

Esto tiene lugar cada vez que un joven busca como loco sentir amor, amor verdadero y, últimamente, se nos ha inculcado que 'liándonos' con alguien es como lo acabas encontrando. Todas estas tonterías se acaban cuando te enamoras de verdad, de ella o de él, entonces es cuando sucede, todos los besos anteriores desaparecen de tus recuerdos y únicamente piensas en besar a la otra persona, a tu persona. Dime entonces, ¿Qué sentido han tenido los mil besos anteriores si únicamente te gusta de verdad el último que has regalado?

Dejemos de engañarnos a nosotros mismos, dejemos de prometer un 'para siempre' a todo el mundo y esperemos a encontrar a la persona con la que realmente queramos estar, no digo que esto sea lo más fácil, pero sí que creo firmemente que es lo más sano para nosotros y, por supuesto, para nuestro corazón.