No es la primera vez que me pregunto qué estamos haciendo. Todos en general. No los periodistas, ni España, ni la Unión Europea, sino el mundo entero. ¿Qué narices estamos haciendo? Hemos visto mil películas, hemos escrito millones de libros, hemos leído millares de artículos y no ha sido suficiente. Bombas. Hambre. Muertes. Muertes sin sentido, sin explicación, sin un porqué, sin un fin, sin un principio. Matar a personas por matar. Matar a personas y destrozar sus familias. Verlos desde la otra punta del mundo y, como mucho, escribir una líneas que no servirán de nada.
Como esta mañana he leído en un tweet muchos tenemos en nuestra información personal de las redes sociales que nuestras películas preferidas son algunas como La vida es bella o La lista de Schindler y, sin embargo, aquí estamos: viendo como mueren puñados de personas al día en Gaza sin movernos del sofá. Lo peor de todo es que cuando cerramos el ordenador o el periódico se nos olvida, lo dejamos pasar y volvemos a tener en mente qué ropa nos vamos a poner mañana.
Seres humanos, no vamos bien. No estamos viviendo bien. Deberíamos empezar a hacer algo para arreglar el mundo y no mirar como lo destrozamos desde casa.
Y no, no me preguntéis qué hay que hacer porque no tengo ni idea. Pero, tal vez, sea hora de empezar a actuar y dejar de estudiar el guión.
Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades.
domingo, 18 de noviembre de 2012
martes, 13 de noviembre de 2012
''I have a dream.''
Igual va siendo hora de que empecemos a respetarnos unos a otros, que dejemos de hablar de izquierdas y de derechas y de diferenciar entre ricos y pobres que, a fin de cuentas, todos somos iguales. Mi opinión no vale más que la tuya y viceversa. Que nos quejamos a todas horas y no es mucho lo que hacemos por cambiarlo y las pocas veces que lo hacemos, la mayoría de veces, con hipocresía. Que no me excluyo, que yo también, que somos humanos y que funcionamos así porque nos hemos acomodado. Que es hora de esforzarse y de mirar al frente, que es hora de construir un futuro y que si lo hacemos juntos será mejor. Que estoy cansada y mucho de que no nos ayudemos unos a otros, que está comprobado que así no hemos conseguido nada. Que verdad solo hay una y que lo de la relatividad es una excusa que ya empieza a pasarse de moda. Que hay que ser objetivos y fuertes, que la que tenemos encima no es pequeña. Que es hora de pensar, mucho y bien. Que a nadie nos gusta lo que hay, pero si lo miras con una sonrisa en los ojos es menos peor. Que no hay que reguardarse de la tormenta, sino aprender a bailar bajo la lluvia.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Gandía Shore.
Por si no lo conocéis, Gandía Shore es la versión española de Jersey Shore. Consiste, utilizando palabras textuales de la productora en ‘un experimento sociológico que consiste en observar la convivencia entre cuatro chicos y cuatro chicas de dieciocho a veinticinco años en una casa de Gandía, en la cual tienen libertad para hacer lo que quieran y su única obligación es trabajar tres horas, dos dí
as a la semana en un chiringuito de la playa sirviendo mojitos.’
Hasta ahí va bien la cosa, el problema llega cuando empiezas a observar a las personalidades que vemos dentro de la casa. De entre las ocho que hay, he pensado que el vídeo de promoción a mi gusto que mejor refleja la línea del programa es la de un tal Esteban, el cual agujerea libros para hacer pesas con ellos.
Gandía Shore consiste en meter a los personajes, a mi parecer, más extravagantes que hay en España dentro de una casa, ver cómo se emborrachan y mantienen relaciones sexuales entre ellos y con personas de fuera de la casa.
Una vez que todos tenemos una idea de las bases del programa, os hablaré un poco del artículo que leí el día siguiente del estreno del programa en el periódico digital del Mundo escrito por F. Alvárez titulado ‘Nanos, tetas y viceversa’. El titular que da nombre al artículo consiste en un juego de palabras en el que mata dos pájaros de un tiro: ‘mujeres, hombres y viceversa’ y Gandía Shore y dato que me parece llamativo es que ambos programas son de la misma productora: Magnolia TV. Para que lo podáis entender esa misma noche Félix Baumgartner se tiró desde la estratosfera.
Como esperaréis el artículo es una crítica negativa hacia el programa. No hay tiempo suficiente para leer el artículo al completo por ello os quiero adjuntar tan solo los dos primeros párrafos para que os deis una idea:
‘’Un domingo para la historia de la ciencia. Por la tarde un tal Felix Baumgartner rompía la barrera del sonido en caída libre. Un rato después ocho descartes de la LOGSE destrozaban el umbral de la vergüenza ajena.
"Tete, qué tetas tiene esa teta, nano". Y así 120 minutos de esa sociología que Mercedes Milá defendía en Gran Hermano y que en Gandía Shore adquiere tintes de premio Nobel. Si GH era un experimento sociológico, el de Gandía es el ensayo definitivo. El 'edredoning' sin edredón. "Yo aparte de músculo y tal, lo que quiero entrenar es el rabo", admite un joven que jura llamarse Labrador. Ni un día sin poesía’’.
El resto del artículo son más referencias a la telebasura, a frases célebres de los participantes y las dos denuncias que recibió la productora tras la emisión de los dos primeros capítulos. Una de ellas porque una participante agredió a una viandante tras salir con copas de más de una discoteca y la otra porque uno de los participantes miccionó en la vía pública.
Mi opinión personal va más allá del simple hecho de que la gente vea este programa o no, la mayoría de tele espectadores con los que cuenta defienden su postura argumentando que ‘’así me río de los que hay metidos ahí dentro y paso la tarde’’.
Lo que yo pienso acerca de este tipo de series es que no son tan lejanas a la realidad como la gente dice, todo el mundo dice que los participantes de Gandía Shore son lo peor, que no sabían que existía gente de ese tipo y más argumentos del estilo. Pues lo siento, pero no. Puede que las personas que se han metido todo el verano en Gandía sean una exageración de lo normal que encuentras en nuestra sociedad, que tengan un guion o que sean actores y actrices expertos en la temática, pero a fin de cuenta no es menos lo que estamos acostumbrados a ver cada fin de semana. Nos reímos al ver los capítulos del programa y como buenos hombres y mujeres que somos solamente sabemos ver la paja en el ojo ajeno. Pero, sin embargo, pocos de los jóvenes que viven en España pueden decir que no han salido un fin de semana y su única finalidad ha sido beber y ver si consiguen mantener algún tipo de relación con otra persona. Pocos pueden decir que el físico no es importante, tanto el propio como el de tu pareja. Vivimos en una sociedad en la que el alcohol, el sexo y un buen físico son las tres normas a seguir para ser una persona normal. ¿De verdad pensáis que podemos seguir así?
Lo que trato de deciros es que deberíamos utilizar un poco más la cabeza a la hora de actuar, que no hay que hacer lo que los demás te dicen que tienes que hacer, que tienes que tener tu propio criterio y que no siempre lo que hace todo el mundo es lo mejor que puedes hacer.
Que es hora de cambiar lo que nos rodea, que todos los días leemos algo sobre la crisis económica y política que asola nuestro país, pero pocos hablan sobre lo mal que vamos las nuevas generaciones. Como todo el mundo dice somos el futuro del mundo. Si nuestro presente está basado en alcohol, sexo y un buen físico, ¿qué futuro es el que nos espera?
Creo que es hora de cambiar y de pensar, de pensar en lo que realmente importa y en qué nos han impuesto programas como Gandía Shore que vemos tan espeluznantes en la televisión y que, sin embargo, cuando los vemos en riguroso y directo 3D nos parece lo más normal del mundo.
Hasta ahí va bien la cosa, el problema llega cuando empiezas a observar a las personalidades que vemos dentro de la casa. De entre las ocho que hay, he pensado que el vídeo de promoción a mi gusto que mejor refleja la línea del programa es la de un tal Esteban, el cual agujerea libros para hacer pesas con ellos.
Gandía Shore consiste en meter a los personajes, a mi parecer, más extravagantes que hay en España dentro de una casa, ver cómo se emborrachan y mantienen relaciones sexuales entre ellos y con personas de fuera de la casa.
Una vez que todos tenemos una idea de las bases del programa, os hablaré un poco del artículo que leí el día siguiente del estreno del programa en el periódico digital del Mundo escrito por F. Alvárez titulado ‘Nanos, tetas y viceversa’. El titular que da nombre al artículo consiste en un juego de palabras en el que mata dos pájaros de un tiro: ‘mujeres, hombres y viceversa’ y Gandía Shore y dato que me parece llamativo es que ambos programas son de la misma productora: Magnolia TV. Para que lo podáis entender esa misma noche Félix Baumgartner se tiró desde la estratosfera.
Como esperaréis el artículo es una crítica negativa hacia el programa. No hay tiempo suficiente para leer el artículo al completo por ello os quiero adjuntar tan solo los dos primeros párrafos para que os deis una idea:
‘’Un domingo para la historia de la ciencia. Por la tarde un tal Felix Baumgartner rompía la barrera del sonido en caída libre. Un rato después ocho descartes de la LOGSE destrozaban el umbral de la vergüenza ajena.
"Tete, qué tetas tiene esa teta, nano". Y así 120 minutos de esa sociología que Mercedes Milá defendía en Gran Hermano y que en Gandía Shore adquiere tintes de premio Nobel. Si GH era un experimento sociológico, el de Gandía es el ensayo definitivo. El 'edredoning' sin edredón. "Yo aparte de músculo y tal, lo que quiero entrenar es el rabo", admite un joven que jura llamarse Labrador. Ni un día sin poesía’’.
El resto del artículo son más referencias a la telebasura, a frases célebres de los participantes y las dos denuncias que recibió la productora tras la emisión de los dos primeros capítulos. Una de ellas porque una participante agredió a una viandante tras salir con copas de más de una discoteca y la otra porque uno de los participantes miccionó en la vía pública.
Mi opinión personal va más allá del simple hecho de que la gente vea este programa o no, la mayoría de tele espectadores con los que cuenta defienden su postura argumentando que ‘’así me río de los que hay metidos ahí dentro y paso la tarde’’.
Lo que yo pienso acerca de este tipo de series es que no son tan lejanas a la realidad como la gente dice, todo el mundo dice que los participantes de Gandía Shore son lo peor, que no sabían que existía gente de ese tipo y más argumentos del estilo. Pues lo siento, pero no. Puede que las personas que se han metido todo el verano en Gandía sean una exageración de lo normal que encuentras en nuestra sociedad, que tengan un guion o que sean actores y actrices expertos en la temática, pero a fin de cuenta no es menos lo que estamos acostumbrados a ver cada fin de semana. Nos reímos al ver los capítulos del programa y como buenos hombres y mujeres que somos solamente sabemos ver la paja en el ojo ajeno. Pero, sin embargo, pocos de los jóvenes que viven en España pueden decir que no han salido un fin de semana y su única finalidad ha sido beber y ver si consiguen mantener algún tipo de relación con otra persona. Pocos pueden decir que el físico no es importante, tanto el propio como el de tu pareja. Vivimos en una sociedad en la que el alcohol, el sexo y un buen físico son las tres normas a seguir para ser una persona normal. ¿De verdad pensáis que podemos seguir así?
Lo que trato de deciros es que deberíamos utilizar un poco más la cabeza a la hora de actuar, que no hay que hacer lo que los demás te dicen que tienes que hacer, que tienes que tener tu propio criterio y que no siempre lo que hace todo el mundo es lo mejor que puedes hacer.
Que es hora de cambiar lo que nos rodea, que todos los días leemos algo sobre la crisis económica y política que asola nuestro país, pero pocos hablan sobre lo mal que vamos las nuevas generaciones. Como todo el mundo dice somos el futuro del mundo. Si nuestro presente está basado en alcohol, sexo y un buen físico, ¿qué futuro es el que nos espera?
Creo que es hora de cambiar y de pensar, de pensar en lo que realmente importa y en qué nos han impuesto programas como Gandía Shore que vemos tan espeluznantes en la televisión y que, sin embargo, cuando los vemos en riguroso y directo 3D nos parece lo más normal del mundo.
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