-Tócala otra vez, Sam-
Este Domingo decidí comprar el periódico 'Información' y para gran y grata sorpresa mía encuentro un artículo de Amadeu Fabregat que nos cuenta que hablar en positivo acerca de cualquier asunto está camino de convertirse en algo extravagante y que afirmar que algo va bien es casi un escándalo social. Sin embargo, se atreve a proclamar que algo va viento en popa, enuncia que los teatros de Madrid están a reventar.
No pueden imaginar cuánta felicidad me invadió al acabar de leer la noticia. A pesar de tener a penas la mayoría de edad me considero una fanática de las artes escénicas, es más, desde que tengo uso de razón me recuerdo encima de un escenario interpretando a la mala de la obra. Adoro el teatro en todas sus dimensiones, me encanta fingir ser quién no soy delante de un público y pocas cosas me hacen disfrutar tanto como sentarme en una butaca mientras observo una historia en directo y en riguroso 3D.
A diferencia de nuestro cine, opino que el teatro español es de una magnífica calidad y que muchos de la inmensa lista de actores y actrices que forman nuestro reparto son dignos de ser envidiados a nivel mundial. Saber que las masas acuden a disfrutar de los grandes artistas del país para evadirse y olvidarse durante unos minutos de lo que nos rodea es algo que alegra el día a cualquiera.
Una obra de teatro es continuo movimiento en el mismo tiempo y en el mismo espacio en el que lo estás viendo, ninguna sesión es igual a la siguiente, todas tienen su ápice de originalidad, como ya habrán oído antes es por 'cosas del directo'. Nunca sabes qué va a pasar y hasta que el telón no se baja y el elenco comienza a saludar no respiras tranquilo, en el momento de los aplausos, sueltas un largo suspiro de alivio porque ya nada puede salir mal (por lo menos, es lo que a mi me pasa).
Para finalizar, únicamente apuntar que me siento extremadamente orgullosa tanto de que nuestra sociedad inunde sus pulmones con el que yo considero el mejor de los artes como de nuestros artistas (no se me ocurre un calificativo mejor) que son capaces de ofrecérnoslo. Dicho sea sin intención de ofender a nadie, algo va bien, y no saben cuánto me alegro de confirmarles de que sea el teatro.

eres amor <3
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